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LOS AMIGOS EN LA RED

martes, 17 de enero del 2012 a las 21:18

Genial, porque somos amigos y estamos comunicados sin interrupción. El día y la noche, tanto como la distancia de un continente a otro, son experiencias del pasado.

 Ahora, vivimos de otra manera. No hay necesidad de conferencias para hablar del mundo global. El mundo global es una realidad palpitante, fuerte y con una omnipresencia donde cada uno debe prepararse en todo momento para seguir en la caravana de los nuevos seres humanos, de los que ahora viven con otro ritmo, otras actitudes, otro lenguaje.

NUESTROS CABALLOS DE PASO

sábado, 22 de octubre del 2011 a las 21:59

Un hermoso baile de la marinera, con el caballo de paso peruano. TAGS:Caballo de paso  La historia del caballo corre paralelo a gran parte de la historia humana. Se calcula que este animal tiene una antigüedad que se calcula en 50 millones de años. Los testimonios plásticos llegan ya con el paleolítico superior, con figuras como la del caballo "chino" de la cueva de Lascaux, y otros similares. Los griegos hicieron famoso a Pegaso, el caballo alado de la mitología,  que en la modernidad sirvió para dar nombre a una marca de automóviles.   Todos recordamos a los famosos Bucéfalo de Alejandro Magno o  Babieca del Mío Cid. Hay toda una especie literaria que se denomina novelas de caballería, en cuya cúspide crítica aparece el Rocinante de Cervantes.

Y en el Perú, la historia del caballo atraviesa la conquista, la colonia y los tiempos republicanos, para asentarse hoy entre aquellos de carrera y éstos, los de paso. José Santos Chocano, por ejemplo,  escribió el poema Los caballos de los conquistadores, en un intento de áurea épica para estos animales.

Si queremos disfrutar del tiempo libre y  de la vida de campo o de los clubes de ciudad, mil veces, realmente, cae a pelo un caballo de paso. Los caballos de carrera quedan un tanto lejos, pues son especiales para el alboroto y la dura competencia de la vanidad y la gloria de los dueños.  El caballo de paso simboliza elegancia, nobleza, lucimiento, desde el animal hasta sus aperos. Tener un caballo de paso es sensación y percepción de equilibrio y buen gusto, porque su movimiento resulta excepcionalmente suave, tanto que puede trasladar a un niño sin alborotarlo ni provocarle algún miedo como sí ocurre con un caballo de trote.

Una parte considerable de la vida de mi padre transcurrió sobre un caballo, desde las madrugadas para trasladarse muy lejos, hasta las estancias, antes de que amaneciera, a fin de constatar que nada anormal había ocurrido con las ovejas. Era el diario ir de un lado a otro, sobre el caballo que formaba parte de un engrama que ya todos en el pueblo manejaban como ley de vida entre aquellas gentes. Si alguna parada ocurría en el camino, también el caballo tenía que ser partícipe, a veces durante largas horas, mientras acabara la juerga de su amo, que en algunas ocasiones estuvo ausente de la casa por varios días.

Para estas correrías, el caballo era guerrero cien por ciento, capaz de soportar hambre y sed algunas veces, compensado con el afectuoso trato ya en casa, tras el alboroto de los trabajos y las diversiones.

Mi madre, en cambio, jamás se había atrevido a subirse sobre un caballo, hasta que aparecieron nuestros caballos de paso. Primero, fue el asedio a la yegua blanca Manonga, aunque un poco pajarera y quizás muy alta. Fue una alegría excepcional, para mi madre, ya con varios hijos, lograr confianza para trasladarse a distancias cercanas.

Es que un caballo de paso es así.Su nobleza, insistimos,  es excepcional. Desde el primer momento produce confianza, trato fino, sin las torpezas de los caballitos de trote, que por lo demás nunca me gustaron, aunque llegaran a ser famosos.

El caballo de paso cuida el ritmo de su paso al momento de desplazarse, para no incomodarte en lo mínimo. Un niño puede subirse sobre uno de ellos bien domado, sin peligro de asustarse o de ser desplazado bruscamente del anca. Y cuando quieres su elegancia, la remarca sin ostentaciones. Y sin pides un paso más acampanado, también lo produce siempre que también tengas la misma naturalidad y fineza con el animal. Para acompañar al caballo en su modo de ser, en su estado emocional del momento, hay que leerle a los ojos: la preocupación, la atención, la alegría, el miedo tienen manifestación clara, junto a la tensión o distensión de las orejas y del cuerpo.

La total confianza de mi madre con los caballos de paso se produjo al llegar a nuestra familia Néstor, el potro castaño más educado que he logrado conocer hasta ahora.  Nobilísimo animal que buscaba la máxima satisfacción de quienes estuviesen con él. Con Néstor, mi madre logró realizar travesías importantes, de 30 a 40 kilómetros en algunas horas. Y nunca se quejó de fatigas o incomodidades. Néstor fue su engreído y creo que lo quiso tanto que hasta hoy pienso que lo sigue extrañando, mientras acaso el castaño, como otros en esta parte, ensayan un baile de marinera.

 

Fernando Ferreira de Loanda

viernes, 01 de julio del 2011 a las 05:20

Nuestros amigos llenan la vida, con sus presencias y sus sentidas ausencias. Fernando Ferreira de Loanda fue en un momento la presencia del amigo noble, siempre risueño y generoso, con la mano extendida para ofrecer su apoyo a los de cerca y a los de lejos. En estos últimos me inscribo, pues tras habernos conocido en Lima, una tarde de setiembre de 1971, nuestra vinculación luego se mantuvo solo a la distancia, entre el Perú y el Brasil. 

 Tras el correr de los años, él ya físicamente ausente desde el 2002, lo recuerdo como un tenaz poeta y periodista, y con la misma fuerza de esa foto que aparece en el libro Do amor e do mar, publicado en Río de Janeiro, en 1968.

Su poesía es un recorrido de experiencias en los tres mundos que conoció directamente: África, Europa y América. El África fue testigo de su nacimiento en Angola(1924). Oficialmente, fue considerado portugués y  su obra se produjo en el idioma de Camoens. 

 Y tras haberse nacionalizado brasileño, Fernando afincó en Río, apoyando el desarrollo de la literatura en Brasil y América Latina. Tuvo un especial desempeño en la cultura mexicana y centroamericana. En México, disfrutó de la amistad de Octavio Paz y otros exponentes de finales del siglo XX.

El ausente Oda a Bartolomé Días, dos poemas que incluimos, son considerados como documentos espirituales de la historia grande y pequeña, social y personal, alrededor de un personaje común o de uno histórico, ambos  a la vez  símbolos para el relato oficial y para las soledades íntimas que envuelven a todo héroe de carne y hueso, en la inevitable fugacidad del tiempo y de los humanos.

 EL   AUSENTE

Háblame de las muchachas, háblame de aquellas

que me esperan a la orilla de los muelles,

navío tras navío anclado, después de la mañana.

No te inquietes si el gallo del campanario

te dice desde el este

que los vientos de mala facción también se orientan

hacia allá.

Háblame de las que se quedan

inclinadas en el balcón del mar

y preguntan por mí

y por las aguas donde ando.

De aquellas que en las mañanas de bruma

mi recuerdo arrebata hacia el puerto,

con la esperanza de esconder mi rostro

en el jadeo, arrullo del pecho.

Y de las que me aguardan en las terrazas

vueltas hacia el mar, ansiosas

en una espera impasible de piedra.

Dime si el sol les doró la cara,

si con la primavera sus senos florecieron,

si de los otros esconden el secreto

para que yo lo diluya

en madrugadas que se aproximan,

y si guardan el mensaje bajo velos opacos

donde la tibieza se refugia

y en la tibieza el misterio.

¿Quiénes son aquellas que a los lejos veo

señalándome en el horizonte

y qué mundo les habita la mirada?

¿Y qué te recuerda esa ansiosa espera, a la puerta

del mar,

por mi retorno que se cumplirá en una fuga

movido por los vientos vigorosos que soplan del sur?

Dime si todavía existe el gran azul que las cubría

y si ningún vientre creció en mi ausencia,

o si alguna, después de mi tan prometido amor,

agotada de esperar, casó.

Háblame del color de sus insomnios,

si habito en sus sueños,

si todas las noches las poseo

y si, cuando bailan, es con el ausente que bailan.

Si cuando se inclinan en el descansillo de la escalera

y me buscan por las playas largas y muertas,

no temen que les robe la flor,

las que flor traen.

Háblame de las cartas que nunca me fueron enviadas

y de los sollozos retenidos en los tinteros

en las manos trémulas todavía de adioses ya tan

remotos

por desconocer el paradero del ausente;

de las que al asomarse a las ventanas abiertas

hacia el muelle

suponen encontrarme recargado en un poste,

esperándolas,

y de las que, deshecho el engaño, al desnudarse

suspiran por mí: Simbad.

De Bangkok vengo, pasé por Borneo,

llegué al Havre y conocí a Marie.

Había mar también (¡oh nostalgia de Violante!)

bañando las costas de España.

A muchas prometí que casaría;

contigo sólo, sin embargo, me casaré.

Y debajo de tu cuerpo desnudo, entre sábanas de lino,

después del amor, en las madrugadas, se levantará el

sol.

Muchas veces te adiviné en la infancia,

en las indelebles muchachas de los mosaicos.

Eras azul en el vaso de porcelana.

Tus cabellos, sólo de cerca vistos,

podré decir si son o no

plumas de mis sueños de niño.

Tus mejillas parecen la orla de una isla

que no existe, que jamás existirá.

Y el hálito de tu amor no empaña los espejos

donde me cristalizo.

Despierta a mi amor, para mis manos,

para el calor de mis muslos,

para las noches que pasaremos en claro,

para las noches en que no tendremos pasado ni

ambiciones,

las largas noches en que nos olvidaremos

de que los gallos cantan y hay madrugadas.

¡Oh!

¡Saber que en lo desconocido existen tus

senos, como un puerto que me espera!

 

 

  

ODA PARA BARTOLOMÉ DÍAS

 I

Cuando el astrolabio no te hable más de las estrellas,
de meridianos, de la calculada aproximación o
    alejamiento,
de la mujer amada que ves y sientes en cada una de las
    mujeres
que ocasionalmente surgen y se desvanecen en los
    puertos.

Cuando las amapolas no sean cortadas por tu mano
y las rosas escarlatas se marchiten en tus jardines,
ajenas al perfume de los cabellos que no adornaron,
a las mujeres que no amaste, que no conociste
o ignoraste y que en la noche abren la puerta a los que
    les llevan
claveles, alhelíes, rosas blancas, agapandos, nenúfares,
y les dan la boca, que mal adivinan, y su desnudez.

Cuando el timón no responda más a tu voluntad
y te enfrente camino de la muerte,
rotos los zapatos y la esperanza,
aguárdalas en las colinas del sueño,
pálido, con las velas arriadas.

 II

¿La muerte? No existe; nada existe en lo efímero,
tan próximo el fin del principio, tan lejos de lo
    deseado.

Hace mucho morí
mi propia muerte.
Somos, insignificantes como la anónima simiente que
    el viento arrastra
para que las pendientes inaccesibles luzcan colores
    como banderas.

¡Oh, saberme poeta como te sabías marinero,
domar las palabras como lo hacías con el viento y el mar,
ajeno al encanto de las sirenas o de las advertencias
    divinas!
Callar ante la tempestad e inflexible rasgar el Atlántico
perpendicularmente, mezcla de pantera y Neptuno.
Saberme poeta como te sabías marinero;
saberme uno, indivisible, preservarme sin malogros,
sin pena ni sombra.

Muerte somos desde el nacimiento a la espada que nos
    traspasa,
al viento que nos condena, al agua que nos cubre y
    diluye.
Oh jerarquía de fuego y cristal,
¿por qué existimos destinados a un fin,
frontera incolora, donde una hoja caída
y suave expresa
su amarilla inclinación por el otoño?

 III

Ah, Bartolomé Días, marinero sin mujeres, sin
    puertos,
tanto sudaste por ver el Índico más allá de la tempestad
    y de la fábula,
tanto quisiste verte señor de Oriente,
plantar los cinco escudos más allá de tu sueño y la
    cruz,
fundiendo lo real con lo fantástico,
cuántas estrellas seguiste loco y lúcido, y qué otros
    tantos libracos y adivinos consultaste,
—y los poetas no hablaron de ti, oh hábil,
ni de tus sueños ni de los fantasmas que invocaste
no obstante surcases la cortina que envolvía las
    palabras y el abismo.
                                       Pensabas servir a la patria
                                       y serviste a muchas.

Bartolomé Dias de mi infancia,
símbolo de mi raza, agitas y estremeces mi pecho,
y te apegas a mis venas para largar al viento las velas
y arrastrarme al Índico.

¡Ah, Bartolomé Días, mi Ulises lusíada,
te consagraré en la piedra con la palabra o ante Dios!
Te lanzaré del pasado al porvenir
y no habrá tempestad que te abata jamás.

 

 

Séneca y los amigos

martes, 16 de noviembre del 2010 a las 23:03

 TAGS:

No se requieren testimonios para afirmar que, entre los seres humanos, la amistad es una de las fuerzas vitales para continuar, primero, en la agonía entendida como una lucha constante y, luego,  para el crecimiento continuado. Cada uno de nosotros tiene una inalterable conciencia de que gran parte de la vida se realiza al lado de los amigos, quienes son personas más o menos valiosas en la medida que contribuyeron o contribuyen a favor o en contra de nuestras realizaciones espirituales y materiales. Es frecuente poner en claro que tal o cual amigo nos dio la mano para resolver un problema o para el cambio de suerte de un estado crítico hacia una nueva situación, más grata y más digna, casi un hito básico para entender cómo es la ruta de la felicidad.

La cultura latina, como una de nuestras raíces esenciales,  en su mejor momento dio especial énfasis a la amistad como una dosis importante para darle vigor a la familia, al clan y al poder de los emperadores, quienes tuvieron consejeros destacados como Lucio Anneo Séneca (Córdoba, 4 a. C. - Roma, 65 d.C.). Séneca, el célebre filósofo y moralista de origen hispano, brilló  a la par en el panorama político tumultuoso de los tiempos de Calígula, Claudio y Nerón.  Y al escribir sus diálogos morales, aborda el tema de la amistad en forma reiterativa. Una de sus reflexiones se da de la siguiente manera:

LA ELECCIÓN DE AMIGOS

Nada deleita tanto el espíritu como una dulce y fiel amistad. Qué felicidad es encontrar buenos corazones en que poder depositar con seguridad cualquier secreto, conciencias más indulgentes que la nuestra misma, cuyo comercio y pláticas calmen nuestras dudas; cuya alegría disipe nuestras tristezas, cuya sola vista nos deleite. Mas conviene escoger particularmente amigos exentos de pasiones y deseos, porque los vicios entran suavemente, deslizándose, extendiéndose luego a los objetos cercanos, dañando con su solo contacto...

Cuidemos al elegir nuestros amigos, de que estén libres de la más leve mancha, que mezclar personas sanas con enfermos es comienzo de enfermedad. No quiero yo decir que no has de buscar por amigo más que al sabio: ¿dónde le encontrarías, ya que todos los buscamos varios siglos ha? Que el menos malo reemplace al mejor...

Huyamos particularmene de la gente triste, que de todo se lamenta, y para los que nada existe que no sea motivo de quejas: bien pueden ser estas gentes fieles y perfectamente de bien; no obsta que nos haga perder la tranquilidad el  individuo que vive eternamente inquieto, lamentándose de todo.

 

Manuel Morales y un amigo que toca tambor

domingo, 07 de noviembre del 2010 a las 00:06

 TAGS:

Manuel Morales (Iquitos, 1943 - Porto Alegre, Brasil, 2007) es uno de los poetas peruanos ya ausentes caracterizado por una poesía breve, sencilla, pero valiosa. La vida y la poesía de Morales llevan datos suficientes para afirmar que tuvo un aprecio excepcional a sus amigos. Vivió y escribió con ellos y para ellos. Como integrante del Movimiento HORA ZERO, hasta antes de su viaje al Brasil, recorrió el Perú junto con Jorge Pimentel, Juan Ramírez Ruiz, Tulio Mora, Jorge Nájar, Enrique Verástegui . Según un testimonio de Abelardo Sánchez León, entre los amigos miraflorinos más cercanos de Morales figuran Obdulio, Rafo, el Tirabuzón Zapata, el Mocho Gutarra y Dedalito. Se mencionan nombres célebres o menos célebres, de la misma manera que cada uno de nosotros haría la relación de quienes nos acompañaron y nos acompañan, en las diferentes etapas, en las  alegrías y en los sinsabores de nuestro vía crucis existencial.

Como la categoría del amigo es siempre intensamente mencionada y calificada por cada quien en sus tertulias de familia o de las personas con quienes congenia de múltiples maneras, resulta sin discusión la influencia de la amistad  en el desarrollo emocional y material de las personas. Los amigos son en gran medida los testigos y compañeros más importantes en las buenas y en las malas, a ratos con una generosidad que en no pocas ocasiones resulta inexplicable. Y en la literatura universal, el amigo es un personaje irremisiblemente próximo, desde las páginas bíblicas hasta el Nobel 2010 Mario Vargas Llosa, quien con orgullo declara la nobilísima amistad que le extendió Carlos Barral para dar los primeros pasos firmes en el andar novelístico.

Estos razonamientos nos llevan a recordar aquí el simbólico mensaje que sobre el amigo ideal dejó el poeta Manuel Morales, en su libro Poemas de entrecasa (Universidad Nacional de Educación, 1969)

SI TIENES UN AMIGO QUE TOCA TAMBOR

Si tienes un amigo que toca tambor

Cuídalo, es más que un consejo, cuídalo.

Porque ahora ya nadie toca tambor,

Más aún, ya nadie tiene un amigo.

Cuídalo, entonces,

Que ese amigo guardará tu casa.

Pero no lo dejes con tu mujer, recuerda

Que es tu mujer y no la de tu amigo.

Si sigues este consejo, vivirás

Mucho tiempo. Y tendrás tu mujer

Y un amigo que toca tambor.

Si vas para Chile...

sábado, 06 de marzo del 2010 a las 22:44

Ayer no más nos dolió la vida, por dos veces con inusual violencia. Haití y Chile.  La naturaleza alteró los programas de cada hombre y de los pueblos afectados. Son contingencias que hemos sabido superar una y mil veces, desde tiempos prehistóricos. Llega el miedo y entonces oscilamos entre el dolor y la lucha, ésta segunda  por encima de todo. Ahora, que aún continúan las réplicas del sismo en Concepción y aledaños, tras la oración por los difuntos, seguiremos apostando por la vida, por cada minuto y segundo de ella, recreándola, amasando la historia, cada vez más noble y alta.

Espero que mis amigos de Santiago y los otros lugares afectados  estén superando la tragedia. Fuerza para Luis Villarroel,  Andrea Muñoz,  Mirna Bolados y los tan nobles chilenos con quienes pasamos horas de esfuerzos y alegrías en Madrid y Bogotá. Ahora propongo que nuestra nostalgia se lance a nuevos tiempos, mientras cantamos Si vas para Chile, (¡cuánto quisiéra TAGS:mos sólo una de las aves migratorias que vencen océanos y continentes). También entonemos Yo vendo unos ojos negros para dar pie a un suave coqueteo, tan bien como Manta de tres colores. O más en la patria, Chile lindo . Tampoco olvidamos lo que en su momento dieron Víctor Jara y Violeta. Que lleguen la música y los abrazos por la calle más amplia. Y acaso nos juntaremos a los Huasos quincheros y a los más jóvenes para el bullicio con Fiesta linda.

 Para ensayar mis  sueños, me aproximo  a don Pablo Neruda dos veces, con un afecto inusitado por ver caminar a todos tras cada instante con más aire y más cielo:

EL CULTO

(Fragmento)

Ay qué pasión la que cantaba

entre la sangre y la esperanza:

el mundo quería nacer

después de morir tantas veces:

los ojos no tenían lágrimas

después de haber llorado tanto.

 

No había nada en las arterias,

todo se había desangrado

y sin embargo se arregló

otra vez el pecho del hombre.

Se levantaron las ciudades,

fueron al mar los marineros,

tuvieron niños las escuelas,

y los pájaros, en el bosque,

pusieron sus huevos fragantes

sobre los árboles quemados.

............................................

DICEN Y VIVIRÁN

Dice Rosía: Rompimos la cadena.

Dice Rhodo: Me darás cien hijos.

Dice Rosía: Poblaré la luz.

Dice Rhodo: Te amo. Viviremos.

Dice Rosía: Sobre aquellas arenas diviso sombras.

Dice Rhodo: Somos nosotros mismos.

Dice Rosía: Sí, nosotros, al fin.

Dice Rhodo: Al principio: nosotros.

Dice Rosía: Quiero vivir.

Dice Rhodo: Yo quiero comer.

Dice Rosía: Tú me diste la vida.

Dice Rhodo: Vamos a hacer el pan.

Dice Rosía: Desde toda la muerte llegamos al comienzo de vida.

Dice Rhodo: No te han visto?

Dice Rosía: Estoy desnuda. Tengo frío.

Dice Rhodo: Déjame el hacha. Traeré leña.

Dice Rosía: Sobre esta piedra esperaré para encender el fuego.

De la misma manera, se me ocurre aproximarme a Nicanor Parra, porque desde la primera vez que leí un poema suyo me llamó la atención esa traviesa manera de encarar el mensaje. Propongo, entonces:

LA CUECA LARGA TAGS:

Voy a cantarme una cueca

Más larga que sentimiento

Para que mi negra vea

Que a mí no me cuentan cuentos.

 

Los bailarines dicen

Por armar boche

Que si les cantan, bailan

Toda la noche.

 

Toda la noche, sí

Flor de zapallo

En la cancha es adonde

Se ven los gallos.

 

Cantan los gallos, sí

Vamos en uno

Ésta es la cueca larga

De San Beniuno.

 

No hay mujer que no tenga

Dice mi abuelo

Un lunar en la tierra

Y otro en el cielo.

.................................

Que venga la calma, hermanos nuestros, y que luego nazca un río de sonrisas a lo largo del territorio chileno,  como lo esperamos vivamente.

 

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Raquel y la poesía

viernes, 20 de junio del 2008 a las 02:52

Nuestra estancia en Bogotá, además de las preocupaciones en la lingüistica, permitió intercambiar puntos de vista en otros campos, como la literatura y sus teorías. Por eso, a boca de jarro, Raquel Pinilla nos preguntó un día: ¿qué entiendes  por poesía, Ruperto? Nos pusimos a ensayar la explicación que, como señalan al final los más famosos críticos, siempre será inconclusa e incompleta. Algunos manifestarán, sin preocupación, que la poesía no se explica, se siente. Durante la conversación, asomaron las ideas de Paz, Pound, Eliot y los estructuralistas.

Finalmente, quise dar mi testimonio, con un poema, tal como aparece a continuación.

PALABRAS A MI HERMANA RAQUEL

¿Qué  decirte, ahora, en trance de nostalgia?

Tala vez contar las horas andadas por las calles tranquilas.

Tal vez mirar otra vez las verdes lomas del norte.

Tal vez palpar el afán de los barrios marginales.

Y luego,

quedarme otra vez en silencio.

Tú entiendes.

Es posible, a tientas, contar historias

tejidas entre papeles. Noblemente,

hablar de Olga sin perturbarla en el sueño,

              de Rosa y su alegría ininterrumpida,

             de Blanca, envolviendo de suavidad las cosas,

             de Rafael, humano, profundamente humano,

            de ti, acumulando ternura.

La vida, Raquel, es un largo camino interminado.

¿Y si me preguntas  de la poesía?

Poesía y pueblo, la misma fuerza elaborando siglos:

Poesía y pueblo en aire de bambucos,

poesía ardiendo en los sanjuaneros:

Ojos de muchedumbres.

Es poesía tu pueblo por las veredas:

es poesía, por las grandes avenidas,

es poesía, en libertad engendrada.

La poesía, Raquel querida, es pelea y amargura

de quienes dieron tanto a cambio de sus fatigas.

Y por los días venideros

crecerá poesía entre las multitudes.

Y entonces, Raquel, nos reuniremos

en charla interminable.

Los de Yerbabuena, en Colombia

jueves, 07 de febrero del 2008 a las 17:37

Fuimos y somos grandes amigos. Por eso, antes, un fuerte abrazo y un profundo afecto para cada uno y para todos.

Con Rafael Alvarado Dimitrov , el búlgaro más campechano que hemos conocido hasta ahora, nos hemos comunicado algunas veces, pero nos resultaría grato usar el correo electrónico, como con todos los que mencionaremos aquí y con todos los que apreciamos. Viene desarrollando una brillante labor profesional entre España y Bulgaria. Hemos leído brevemente una tesis en catalán sobre el idioma búlgaro, efectuada en Barcelona por uno de sus discípulos que lo admira. Es bueno señalar que Rafael conoce gran parte de nuestra América. Indudablemente, visitó Machupicchu.

El otro gran Rafael, Rafael Díaz Hernández, a cuya joven familia tuvimos la felicidad de conocer en Mandalay, un sector tranquilo de Bogotá, nos ofreció un invalorable apoyo en hacer grata nuestra estadía en su país. Con Rafael Díaz teníamos una especial satisfacción de recorrer en los atardecers bogotanos la Carrera 7ma. Fue él quien nos ayudó a darnos cuenta de que era fácil conocer la ciudad, entre carreras, calles y diagonales. Algunos paseos acababan en algún rincón cerca de la catedral, para disfrutar el tintico o una "Colombiana", que es el nombre de una gaseosa muy popular en el país.

Igualmente, hablamos por teléfono con Olga Helena Velásquez, que no deja fácilmente Armenia y anda  siempre entre sus ocupaciones familiares, la lingüística y el café. Esperamos que los muchachos sean de grandes ambiciones, como ella soñó desde cuando era la alumna disciplinada del Seminario Andrés Bello y nos hablaba de sus proyectos de formar familia. Gracias a su hospitalidad, conocimos la casa de sus padres en Armenia, los fundos repletos de café a ambos lados del río y toda la quietud de la zona del Quindío, lejos de la galopante Bogotá. Los integrantes de la caravana éramos Andrea Muñoz, Rafael Alvarado, Olga, Rosa María Currea y el tipical peruvian. En Armenia, conocimos a la hermana menor de Olga, la hermosa María Inés. La noche de nuestra llegada nos marcó del todo. María Inés entonó hermosas melodías de esa zona de América, mientras se acompañaba magníficamente con la guitarra.  A esa hora, casi mágicos, los guaduales ondulaban suavemente en la quebrada. ¡Qué bella, la vida!...

Raquel Pinilla fue a la vez una noble amiga y una excelente estudiosa. Con ella, hicimos una exposición sobre el quechua en el curso de postgrado. Ahora,  sabemos de sus investigaciones por las noticias en la web. Un regalo de oro que nos hizo es la música vallenata primitiva, esa que disfrutaba Gabriel García Márquez en el estilo de Escalona, al tiempo que fue escribiendo Cien años de soledad. El vallenato ha evolucionado hacia un ritmo más ligero, en los últimos años, sin negar sus orígenes, tal como es la experiencia ofrecida por los arreglos y las composiciones de Carlos Vives, por ejemplo.

Rosa María Currea destacó por su sencillez. Guardamos un aprecio particular a ese noble corazón. Contigo aprendimos a saborear las hormigas colonas, que en lengua quechua son las sikisapas. Ambas denominaciones tienen el mismo significado, más allá de las variaciones fonéticas que se han forzado, para disimular la alusión directa a la prominencia evidente en la anatomía de las hormiguitas.

Olga Helena , Rosa María y Raquel nos ayudaron, entre las damas,  a una primera inducción en Bogotá, para adaptarnos al tintico, al tinto doble, a las arepas, a los perros y tantas otras particularidades como aprender a superar el guayabo. Fueron unas madres con nosotros. Entendimos que muchos valores de la vida diaria y de las profesiones eran diferentes a las del Perú. Con Olga y Rosa conocimos Ibagué, para escuchar con más hondura la canción Ibaguereña,cruzamos el afamado río Manzanares y vivimos con intensidad los día en Armenia. Tierras calientes, sin duda.

Precisamente, en un momento en que no queríamos separarnos, como sucede cuando llega el golpe de ese instante en el cual alguien se va irremediablemente, Elizabeth Silva de Velandia nos hizo una invitación para visitarla en Ibagué. Fue, qué tristeza, la última vez que conversamos. Esta fue la dirección que nos dejó de puño y letra y que hasta hoy guardamos: Metaima, Bloque B. Apto. 401. Ibagué, Tolima, Colombia.

De Hugo Niño hemos leído algunas publicaciones especialmente los relacionados con la enseñanza del español.  A Hugo le tenemos un cariño altamente subjetivo, pues trabajó realizando estudios sobre culturas aborígenes de Colombia. Tiene un prestigio bien ganado por ser un excepcional creador de literatura infantil. En su haber tiene numerosos premios. Dos de ellos son los que alcanzó en el prestigiado concurso latinoamericano "Casa de las Américas", el último en el 2007.  Aplausos, Hugo, por tus trabajos en bien de la cultura y la educación de Colombia y de nuestro continente.

Sibylle Goldstein, una mujer alemana de gran lucidez y nobleza. Nos escribió más de una vez . Con Sibylle teníamos intención de propiciar un intercambio cultural entre estudiantes alemanes y peruanos. Poco tiempo después de que surgiera esta intención, fuimos arrastrados por una larga enfermedad, que dará motivo a un libro. Felizmente, gracias a la fuerza y la fe de Luz Enriqueta, nuestra esposa, pudimos vencer la adversidad. Pero el proyecto con Sibylle se truncó. Y es causa de una nostalgia de lo perdido. Soy, creo, culpable de no haber llevado vivo el hilo. La última dirección que nos dio indica: Eugen - Richter -Str. 5 / D-40470 / Düsseldorf. Alemania Occidental.

Andrea Muñoz Sepúlveda tiene para contar muchas historias de los que estuvimos casi un año entero en Colombia, a partir de nuestro cuartel general que era la parte norte de Bogotá. Con Andrea pudimos conversar ampliamente sobre Pablo Neruda, sobre la idiosincrasia de nuestros países, sobre el lamentable final de Allende en Chile. La música era siempre un punto común con ella. Como todos los chilenos, tenía un ascendrado nacionalismo, que aplaudo en todos los que aman su patria de ese modo. Espero comunicarme contigo. No sé si estás en Santiago o en otro lugar del mundo.

Con Martha Zapata y Yolanda Villamizar pudimos disfrutar de la alegría propia de la buena gente de Pamplona. También del mismo lugar, el ejemplo de serenidad que era Gabriel Pabón Villamizar. Martha nos dejó un lindo recuerdo para superar los inviernos en nuestra tierra: La bufanda del color de lana de vicuña. Yolanda ha tenido un desempeño destacado en el campo de la docencia universitaria. Tiene un amplio dominio en el campo de la literatura y en las teorías para su estudio. Igualmente, su inquietud la ha llevado a un interés por estar a la vanguardia de la investigación e innovación educativas.

María Teresa Silva estuvo un corto tiempo a nuestro lado, pero nos dejó el símbolo de la juventud en la mente de nuestro grupo. Se despidió en una de las fiestas que se organizaban con frecuencia, porque los motivos sobraban: llegadas, viajes, cumpleaños, invitaciones a la casa de alguno, humoradas... No sabemos si está siempre en Cali. Exitos, como te mereces, en tus anhelos.

De la misma manera, esperamos noticias de nuestros añorados amigos Luis Humberto Alvarado, Augusto Ospina Cardona, Lilia Parra, Inés Lozano, Luis Gonzalo Robles, Lucila Obando Velásquez, Gladys Jaimes de Casadiego, Luis Efrén Beltrán Acosta y Mirna Bolados. Creo que tendremos razones para otros mensajes, gracias a este fantástico bien que es internet.

Hasta un pronto reencuentro.

Sobre el blog

AMIGOS INOLVIDABLES

Queremos que este sitio no tenga mayores formalidades. Esperamos darle sentido a la red, no solo para lograr amigos sino para reencontrarnos con quienes no nos vemos hace un tiempo considerable.
 Naturalmente, la búsqueda máxima es que en uso de su libertad, todos vayan logrando alguito de felicidad; mejor, si mucho. A todos, les deseamos que se diviertan siempre que haya ratos libres. No pongan la cara triste... 
Nuestra onda es la del amor en el más noble sentido, en lo más altamente humano. ¿Eres un ser global? No  basta aceptarlo. Debes utilizar tu ser global. Ven de todas partes y vuela hacia todas partes.

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UN FAMOSO POEMA DE GINSBERG (marioin)
Me encantó la traducción....Me gustaría un análisis.... ...(30 jun)

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